Un pinchazo en el brazo, llorar, quedarme sentada a lado de unas plantas que no resultaban muy amigables y al final lo único q pudo controlar mi tristreza... una coca.
El parecía un diablo, sentado afuera de su casa callendose, sus ojos rojos mirándome fijamente cada que pasaba, no decía nada... solo me observaba y su fiel gato al lado siempre acompañandolo, esos ojos amarillos, grandes...
Podría haber resultado muy herida ese día, el carro pasó de largo a unos centimetros de mi y yo tirada en el piso desconsolada...el destino me maneja como un títere y yo solo sedo ante el , soy sumisa...
Un carro amarillo viejo en medio de una calle totalmente inundada, el frio presente y el agua... empezaba a hacer acto de presencia mojando mis pies, el asilo de una señora de cabellos blancos generosa y al final... una rica taza de chocolate caliente en una simpática taza con cara feliz.
Momento que marcó mi vida, un diario que sabe absolutamente todo de mi, quizás si lo lea logre entenderme, no quiero, aun no lo quiero saber, sentada en las jardineras fue como empecé a plasmar la historia de mi vida.
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